Sugerir que ‘el Holocausto fue en cierta manera culpa de los polacos’ es más que injusto. Por supuesto, esto no significa que no hubiera polacos que chantajearan a los judíos que se escondían o que incluso los entregaran a los alemanes. Porque los hubo. Al igual que hubo quienes arriesgaron sus propias vidas para salvar a sus vecinos judíos.
“El actual Gobierno polaco se muestra muy sensible ante cualquier mención de que ‘los polacos maman antisemitismo con la leche materna’, hasta tal punto que existe actualmente una ley que prohíbe el uso de la expresión ‘campos de exterminio polacos’, ya que este término sugiere que el Holocausto fue, de alguna manera, culpa de los polacos. En su lugar, ‘campos de exterminio en Polonia’ es la única fórmula aceptable según los nacionalistas indignados por las discusiones sobre la culpa polaca.
Pero si bien su cultura de antes de la guerra estaba ciertamente impregnada de antisemitismo, lo que contribuyó al Holocausto, hay que admitir que Polonia fue en su momento un bastión de tolerancia, al menos en términos de la Europa medieval”.
Este es un fragmento de “Si Polonia es un gigantesco cementerio judío, entonces Cracovia es la lápida”, un texto de Gedalia Guttentag dedicado a la historia y el presente de los judíos de Cracovia. Fue publicado en el sitio web Mishpacha dirigido a judíos ortodoxos.
Una expresión ofensiva e injusta
El autor de las palabras sobre el antisemitismo polaco “mamado con la leche materna” es el político israelí Yitzhak Shamir, quien las pronunció en 1989, cuando era primer ministro de Israel. Años más tarde, otros políticos israelíes repitieron estas palabras.
En 2019, Israel Katz, en aquel momento jefe de la diplomacia israelí, las recordó. Se desató entonces un escándalo diplomático y sus palabras fueron duramente criticadas en Polonia. Esta afirmación presupone que el antisemitismo en Polonia es culturalmente heredado, y está profundamente arraigado en la tradición y la educación. Este tipo de generalización sugiere que toda la sociedad polaca está contaminada por el antisemitismo, lo que, por razones obvias, se percibe en Polonia como ofensivo e injusto. Así se señaló en la “Declaración de la Unión de Comunidades Religiosas Judías en Polonia”:
“Las palabras del primer ministro israelí Yitzhak Shamir, citadas por el ministro de Asuntos Exteriores Israel Katz, ya eran injustas cuando se pronunciaron por primera vez, en 1989, en un momento en que las relaciones entre Polonia e Israel apenas comenzaban a reconstruirse tras la larga noche del comunismo. Estas palabras resultan aún más dolorosas hoy, treinta años después, cuando tanto se ha avanzado en la comprensión mutua de nuestra muy difícil – pero compartida – historia. Es un hecho histórico que algunos polacos participaron (directa o indirectamente) durante la Segunda Guerra Mundial en el asesinato de judíos por parte de los alemanes. Recordemos también que la Polonia ocupada no creó durante la Segunda Guerra Mundial un régimen que colaborara con el Tercer Reich alemán.
Recordamos que los polacos constituyen el grupo más numeroso entre los Justos entre las Naciones, lo cual es un hecho histórico. Acusar de antisemitismo a todos los polacos, incluidos los Justos, es una ofensa; es asimismo una ofensa para todos aquellos que hoy quieren ver en los Justos una verdadera representación de la sociedad polaca. Y también nos ofende a nosotros, los judíos polacos, que formamos parte de esta sociedad”.
El documento fue firmado por Monika Krawczyk, presidenta de la Unión de Comunidades Religiosas Judías en Polonia, y Michael Schudrich, gran rabino de Polonia.
Por otra parte, sugerir que “el Holocausto fue en cierto modo culpa de los polacos” es más que injusto. Por supuesto, esto no significa que no hubiera polacos que chantajearan a los judíos que se escondían o que incluso los entregaran a los alemanes. Porque los hubo. Al igual que hubo quienes arriesgaron sus propias vidas para salvar a sus vecinos judíos.
Pena de muerte a los chantajistas
También vale la pena recordar que aquellos que delataban a los judíos escondidos a los alemanes no necesariamente actuaban por antisemitismo “inculcado desde la cuna”. Podían estar motivados simplemente por el simple temor por su vida y la de sus seres queridos. El ocultamiento de judíos se castigaba con la pena de muerte, y los alemanes aplicaban de buen grado el principio de responsabilidad colectiva en la Polonia ocupada.
Además del chantaje o la entrega de judíos a las autoridades alemanas, también se produjeron asesinatos. Pero las estructuras del Estado clandestino polaco trataron de combatir estos fenómenos, y los chantajistas, por no hablar de los asesinos de judíos, eran castigados con la pena de muerte.
“La investigación llevada a cabo por orden del inspector de Rzeszów de la Armia Krajowa (Ejército Nacional) reveló que en la noche del 21 al 22 de noviembre de 1943 fueron asesinadas cuatro personas de nacionalidad judía. También se identificó a los cinco autores del crimen, dos de los cuales pertenecían al Ejército Nacional, y uno ya había fallecido en el momento de la investigación. El crimen, cometido con fines de saqueo, fue juzgado por el Tribunal Militar Especial que operaba en el subdistrito de Rzeszów del Ejército Nacional Polaco. Los autores fueron condenados a muerte”, describe Piotr Szopa en el texto “Wyroki na szmalcowników” (Sentencias contra los szmalcowniks, chantajistas). Durante la ocupación, se llamaba “szmalcowniks” a aquellos que extorsionaban a los judíos que se ocultaban de los alemanes.
Dejemos esto claro. Los alemanes solían condenar a muerte a los polacos que escondían a judíos. La justicia del Estado clandestino polaco solía condenar a muerte a los delatores polacos que entregaban a judíos a las autoridades alemanas.
El hecho de que unos pocos polacos participaran en los pogromos antijudíos de 1941, como el más conocido de Jedwabne, no justifica generalizaciones injustas sobre toda la nación.
No existe tal ley
“El actual Gobierno polaco se muestra muy sensible ante cualquier mención de que ‘los polacos maman antisemitismo con la leche materna’, hasta tal punto que existe actualmente una ley que prohíbe el uso de la expresión ‘campos de exterminio polacos’”, escribe Gedalia Guttentag en su artículo.
¿Es esto cierto? No. En Polonia no existe tal ley, aunque estuvo en vigor durante varios meses. Si bien es cierto que se han celebrado juicios de este tipo en Polonia, no se trata de causas penales. Varios ciudadanos polacos, entre ellos antiguos prisioneros de los campos de concentración nazis alemanes, han presentado demandas civiles ante los tribunales contra medios de comunicación que utilizan expresiones de este tipo.
Los polacos pueden exigir una disculpa en Polonia por los «campos polacos»
Por su parte, la diplomacia polaca lleva años llamando la atención de los medios de comunicación internacionales sobre el hecho de que el uso de la expresión “campos de exterminio polacos” induce a error. Simplemente porque no eran campos polacos, sino campos nazis alemanes. Cabe recordar que esta cuestión se planteó, entre otras cosas, durante la reunión de los ministros de Asuntos Exteriores de Polonia y España en enero de 2025, que tuvo lugar dos días después del 80º Aniversario de la liberación del campo de concentración nazi alemán de Auschwitz-Birkenau.
En la conferencia se les preguntó sobre el uso por parte de la agencia estatal de noticias española EFE del término “campo polaco de Auschwitz”, que posteriormente fue repetido por otros medios de comunicación españoles. Tras la intervención de la embajada de Polonia en Madrid, la agencia corrigió la noticia.
José Manuel Albares subrayó en la conferencia que en su país no hay ninguna duda de que Auschwitz-Birkenau fue un campo de concentración nazi alemán.
El ministro polaco Radosław Sikorski recordó entonces que la diplomacia polaca interviene cada vez que alguien utiliza la expresión “campo polaco” en el contexto del campo de Auschwitz. Subrayó que, gracias a ello, se ha logrado persuadir a las principales agencias de noticias del mundo para que utilicen términos que “no induzcan a confusión” entre las personas que desconocen la historia.
Polonia modificó la ley inadecuada
Por lo demás, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, pareció compartir esta opinión cuando en 2018 firmó un documento polaco-israelí en el que se afirmaba que la expresión “campos de exterminio polacos” era incorrecta. Esto ocurrió tras una modificación innecesaria e inapropiada de la legislación polaca vigente en aquel momento. Se introdujo una disposición que establecía que quien, públicamente y en contra de los hechos, atribuyera responsabilidad o corresponsabilidad a la nación o al Estado polaco por los crímenes nazis cometidos por el Tercer Reich alemán, o de cualquier otro modo menoscabara gravemente la responsabilidad de los verdaderos autores de dichos crímenes, sería sancionado con una multa o pena de prisión de hasta tres años.
No se mencionaban los “campos polacos”. Sin embargo, en el comunicado del Ministerio de Asuntos Exteriores polaco se afirmaba que “el objetivo de la enmienda aprobada por el Sejm (Parlamento), tras dos años de trabajo legislativo, es eliminar los comportamientos públicos y contrarios a los hechos que atribuyen al pueblo polaco o al Estado polaco la responsabilidad o corresponsabilidad por los crímenes nazis cometidos por el Tercer Reich alemán. Esto se ha expresado, entre otras cosas, mediante el uso de la expresión ‘campos polacos’”.
La introducción de esta ley fue duramente criticada por Israel y otros países. En Israel se la consideró un intento de silenciar a quienes hablaban de los crímenes cometidos contra los judíos por los polacos durante la Segunda Guerra Mundial.
“Estimados internautas polacos, el problema no son los campos de exterminio. Por supuesto que no eran polacos. Eran campos alemanes. El problema es la libertad fundamental, legalmente permitida, de hablar sobre la participación de los polacos en el asesinato de judíos sin temor a ser castigados. Es sencillo”, explicó el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores israelí, Emmanuel Najszon, en (el entonces) Twitter.
Tras varios meses, la mencionada enmienda fue eliminada de la legislación polaca. Y los primeros ministros de Polonia e Israel firmaron una declaración conjunta.
Primeros ministros: no hubo campos polacos
“Reconocemos y condenamos cada caso individual de crueldad contra los judíos cometido por polacos durante la Segunda Guerra Mundial. Recordamos con orgullo los actos heroicos de numerosos polacos, en particular los Justos entre las Naciones, que arriesgaron sus vidas para salvar a judíos”, subrayaron. Y afirmaron rotundamente: “No aceptamos las acciones que atribuyen a Polonia o a todo el pueblo polaco la culpa de las atrocidades cometidas por los nazis y sus colaboradores de diversos países”.
El documento también hace referencia a los “campos polacos”.
“Siempre hemos estado de acuerdo en que las expresiones ‘campos de concentración polacos / campos de exterminio polacos’ son gravemente erróneas y minimizan la responsabilidad de los alemanes en la creación de esos campos”, declararon ambos políticos.
Redactado por ih

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